martes, 26 de abril de 2011

Como hacer una buena tetera

Hacer una buena tetera (o cafetera) es un verdadero desafío para cualquier alfarero. Requiere aunar de manera equilibrada y armónica un cuerpo voluminoso provisto de boca y pie; una banda que servirá de asa; un pequeño cono que será el pico vertedor y, por fin , una tapa que completará este rompecabezas tanto estético como funcional. Desde el punto de vista de la función para que una tetera resulte satisfactoria será necesario tomar en cuenta algunas premisas que, por lo elementales, muchas veces se dejan de mencionar.

El pico
Su principal virtud será verter bien. Emitir un chorro continuo, preciso y calculable. Sin que el líquido se desvíe por su borde inferior formando charcos que, como decía un amigo, obliguen a tomar el té en la bañadera.
Son horribles esos adminículos de plástico o gomaespuma que se venden para adosar al pico y retener el líquido que, sin ellos, iría a parar al mantel. Si bien el ángulo y la superfecie de corte correctos para que el pico funcione según lo esperado son matematicamente calculables y, generalmente, se respetan en procesos industriales a gran escala. Sin embargo las tolerancias del proceso artesanal dificultan su logro. Es cuestión de ensayar variaciones sobre aquellos picos que dieron buenos resultados. No hay recetas y no hay que sorprenderse demasiado cuando un pico que parecía infalible gotea al ser puesto a prueba. Si es sólo una gota la que cae al retirar la tetera después de verter podemos hacer la vista gorda. Pero si verdaderamente vierte mal no se pondrá a la venta o, al menos, se hará saber al comprador que está llevando una falsa tetera que sólo sirve como decoración.
El tope del pico tiene que sobrepasar la superficie superior del líquido que contiene la tetera cuando está llena. En caso contrario el té comienza a salir por el pico antes de llenarse la vasija.

El asa
Tiene que permitir que entren comodamente en ella los dedos necesarios para sostener y manipular un recipiente lleno de líquido.
Hay que cuidar que esté alejada del cuerpo de la vasija para que los dedos no entren en contacto con la superficie recalentada. pero, al mismo tiempo, cerca para asegurar la acción de levantar y verter.
De modo general tener en cuenta que son más funcionales los picos y asas que no sobrepasan la altura del borde superior de la tetera y así poder ser colocada boca abajo para que escurra después de lavada.

La tapa
Tendrá una base o pestaña que encaje profundamente en el cuerpo de la vasija para que pueda ser retenida cuando la tetera se inclina para verter.
Una pequeña perforación en la tapa permitirá el paso del aire y asegurará que el líquido corra sin interrupciones.
Este orificio es imprescindible cuando la pestaña es alta y entra con justeza en la boca de la vasija. En este caso y en posición de servir suele ocurrir que la tapa cierre herméticamente.

Datos para una buena solución formal
Cada uno de los componentes de la tetera tendrá su propia y clara identidad y, a la vez, formará parte orgánica de un todo armonioso.
Un factor de unidad lo dará la textura que imprime el torneado sobre la superficie del cuerpo, pico y tapa. Para obtener un asa afín al cuerpo torneado es inmejorable formarlas por el método de estirado.
Las formas que componen una tetera tienen que guardar equilibrio entre sí de manera que no parezca caerse hacia adelante o hacia atrás. Para evitar este defecto hay que poner atención al ángulo y tamaño del pico y asa ajustándolos bien.
La perilla de la tapa, algún agregado, protuberancia o muesca pueden contribuir a restablecer el equilibrio y de paso añadir gracia e interés a la pieza. No deben, sin embargo, ser formalmente arbitrarios. Por el contrario, tienen que obedecer al carácter general de la tetera y constituirse en algo así como variaciones sobre un mismo tema.
Una vez torneado el cuerpo conviene hacer unos cuantos picos y tapas de distinto tamaños y formas para probar con ellos antes de decidir la solución definitiva.
Picos y tapas que sobren se pueden guardar de manera que sirvan como referencia en futuras obras.
Mariana Abelis, en CERÁMICA Arte & Técnica N 5, agosto-septiembre de 1993

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